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martes, 10 de mayo de 2011

Las elecciones más aptas.


MANUEL VICENT
EL PAÍS - Última - 05-02-2006

Una serpiente no te va a querer por mucho que la acaricies: su cerebro sólo atiende a la sed, al hambre, al sexo y al sentido de la orientación, que son los instintos primarios de la supervivencia.

En cambio tu perro, apenas te ve, muestra su alegría moviendo el rabo y excitado por el miedo o la rabia ladra a quien no conoce, porque su cerebro ha alcanzado ya la fase evolutiva de las emociones. El sustrato fundamental de las personas antes de llegar al uso de razón está abastecido por esos dos cerebros todavía activos que llevamos incorporados bajo el cortex, donde radica el intelecto: el cerebro ciego del reptil y el llamado límbico de los mamíferos superiores.

Sólo así se explica que un científico de biología molecular se desgañite insultando al árbitro en el fútbol con ladridos de perro y vuelva luego al laboratorio a investigar con paciente sosiego sobre el ADN de la mosca del vinagre; o que un catedrático de lógica matemática se vista de nazareno en Semana Santa y cargue con la peana de la Virgen Dolorosa; o que Jack el Destripador se deshiciera en lágrimas cuando murió su gato.

Sabemos llegar al bar de la esquina porque usamos todavía el cerebro del reptil que fuimos un día; amparamos ferozmente a nuestras crías, adoramos a Dios, amamos a la patria, tememos al poder, defendemos nuestro territorio, nos enamoramos perdidamente, nos emocionamos ante los colores de la bandera o de la camiseta de nuestro equipo, guiados por nuestro cerebro límbico, que sólo libera pasiones más o menos primitivas.

No hay más que ver cómo ladran con furia o mueven el rabo algunos perros en medio de la vida pública, con qué gusto culebrean algunas serpientes entre los conceptos pantanosos de familia, nación, lengua y territorio, excitando los instintos primarios de los ciudadanos, para darse cuenta de que gran parte de la política española, lejos de haberse instalado en el cortex del cerebro, se mueve todavía en la fase preliminar a la razón.

Algo de esto intuía Maquiavelo cuando en sus consejos al Príncipe dijo que hay tres clases de cerebros: el que discierne por sí mismo, el que sólo entiende lo que otros disciernen y el que no discierne ni entiende nada.

Esta tercera clase de cerebro, que Maquiavelo califica de inútil y que puebla infinidad de cráneos, es el que algunos políticos alimentan con conceptos sagrados y viscosos, mediante un juego sucio, para excitarlos y extraer de ellos sólo emociones primarias de mamíferos superiores con el único fin de sacar votos.

lunes, 25 de abril de 2011

No sean tan posesivos, la felicidad se conquista.

La conquista de la felicidad. Bertrand Russell. 1931

Índice:
Primera parte.
CAUSAS DE LA INFELICIDAD
- ¿Qué hace desgraciada a la gente?
- Infelicidad byroniana
- Competencia
- Aburrimiento y excitación
- Fatiga
- Envidia
- El sentimiento de pecado
- Manía persecutoria
- Miedo a la opinión pública

Segunda parte.
CAUSAS DE LA FELICIDAD
- ¿Es todavía posible la felicidad?
- Entusiasmo
- Cariño
- La familia
- Trabajo
- Intereses no personales
- Esfuerzo y resignación
- El hombre feliz...

(...)

...en cuanto sentimos auténtico interés por personas o cosas distintas de nosotros mismo. Por medio de estos intereses, uno se llega a sentir parte del río de la vida, no una entidad dura y aparte, como una bola de billar que no mantiene con sus semejantes ninguna relación aparte de la colisión. Toda infelicidad se basa en algún tipo de desintegración o falta de integración; hay desintegración en el yo cuando falla la coordinación entre la mente consciente y la subconsciente; hay falta de integración entre el yo y la sociedad cuando los dos no están unidos por al fuerza de intereses y afectos objetivos. El hombre feliz es el que no sufre ninguno de estos dos fallos de unidad, aquel cuya personalidad no está escindida contra sí misma ni enfrentada al mundo. Un hombre así se siente ciudadano del mundo y goza libremente del espectáculo que le ofrece y de las alegrías que le brinda, sin miedo a la idea de la muerte porque en realidad no se siente separado de los que vendrán destrás de él. En esta unión profunda e instintiva con la corriente de la vida es donde se encuentra la mayor dicha.

-------------------------Fin--------------------------

Nota 1. los puntos suspensivos (...) corresponden al resto del libro. Sus entrañas. Y seguramente son necesarios para hacerse una idea de la importancia del párrafo final.

Nota 1.1. Superar un miedo (aunque sea efímero) debería ser siempre un motivo de humilde felicidad.

Nota 2. Supongo que en 1931 no se hablaba de manuales de autoayuda. Quizás por eso en su teoría del conocimiento, Russell, distingue sólo dos 'formas de conocimiento': por familiariedad y por descripción. Ahora, con las ideologías del crecimiento personal deberíamos añadir: acto de conocimiento por vía de desfamiliarización con las descripciones patológicas societales. Algo como, los ricos no son más felices o que el éxito es condición sine qua non de felicidad cuando para empezar su problematización podría ser la formulación intrínseca de la pregunta, o la aparente jerarquía de valores connotados.

Nota 2.1. Franco 'Bifo' Berardi, en la fábrica de la infelicidad (libronline), recoge una cita del libro de Alain Ehrenberg La fatigue d'être soi: p. 18: "«La depresión entra en una problemática en la que domina no tanto el dolor moral como la inhibición, la desaceleración y la astenia: la antigua pasión triste se transforma en un obstáculo para la acción, y precisamente en un contexto en el que la iniciativa individual se convierte en la medida de la persona,»

Nota 3. Creo que en su época Russell ya era como un iconode la mitopoiesis social. Como se deduce de que este debate en la radio BBC de 1942 tuviera 'repercusión mundial'. En él discute con el Frederick Copleston sobre las creencias de dioh. Transcription/ Transcripción.


Reseña.
"The books of Bertrand Russell are a modern substitute for the Bible."—Time

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Angelus Novus

"Hay un cuadro de Klee (1920) que se titula Ángelus Novus. Se ve en él a un Ángel al parecer en el momento de alejarse de algo sobre lo cual clava su mirada. Tiene los ojos desencajado, la boca abierta y las alas tendidas. El ángel de la historia debe tener ese aspecto. Su cara está vuelta hacia el pasado. En lo que para nosotros aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única, que acumula sin cesar ruina sobre ruina y se las arroja a sus pies. El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero una tormenta desciende del Paraíso y se arremolina en sus alas y es tan fuerte que el ángel no puede plegarlas.

Esta tempestad lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas mientras el cúmulo de ruinas sube ante él hacia el cielo. Tal tempestad es lo que llamamos progreso".
Walter Benjamin

miércoles, 28 de julio de 2010

All thy world's a stage.

Todos dicen que la vida es un escenario. Pero la mayoría de las personas no llegan, al parecer, a obsesionarse por esta idea, o, al menos, no tan pronto como yo. Al finalizar mi infancia estaba firmemente convencido de que así era, y que debía interpretar mi papel en ese escenario sin revelar jamás mi auténtica manera de ser. Como esa convicción iba acompañada de una tremenda ingenuidad, de una total falta de experiencia, pese a que existía la constante sombra de una duda en mi mente que me hacía sospechar que quizá no estuviera en lo cierto, lo indudable es que consideraba que todos los hombres enfocan la vida exactamente como si de una representación se tratara. Creía con optimismo que tan pronto como la interpretación hubiera terminado bajaría el telón y que el público jamás vería al actor sin maquillar. Mi presunción de que moriría joven era otro factor que colaboraba a mantener esa creencia. Sin embargo, con el paso del tiempo, ese optimismo, o, mejor dicho, ese sueño en vigilia, concluiría en una cruel desilusión.

¿Os cuento cómo sigue su vida? Yukio Mishima, "Confesiones de una máscara" (P107). No lo léan sin duda ni lugar a postas'

Shakespeare escribió mucho antes que todo el mundo es un escenario. Así pues, dudo. (¿luego actuo?). Yo sólo estoy confundido.

viernes, 23 de julio de 2010

Cripple POWA'!

Art Honeymon, In His Own Words, A Poem.


You're Damn Right We Will

We'll show them anyhow

You're damn right we will

We'll roll down the street

We'll hobble we'll crawl

We'll struggle blindly

With dog or cane

We'll shake we'll drool

We'll be a disgusting spectacle

We'll show them our heritage

And our lack of heritage

We'll show them they can't ignore

Our screams of "Cripple Power"

"We want more"

We'll break down the walls to boxes

That they've stuck us in for years

And placated us with paternalistic help

We'll show them how realistic we can be

By living our fantasies

We'll show them in living color

What it means to drool while you laugh

To grope while you walk -- to roll over a curb

And have a thousand people look away from

you

We'll show them with love that Jesus Christ

Only suffered a little while on a cross

With thorns in his crown and nails in his

bloody hands

but

not

for years at a time

and not without hope.


Art Honeymon, lisiado de cuerpo pero no de voluntad. Feb. 8, 1971
Es el personaje real del personaje virtual de la película, tocante película "The music within".


¿Estamos magullados?

martes, 20 de julio de 2010

Subjetividad(es)timadas

estoy resfriado, y mi ordenador también. algo breve, y destellante -pero no gratis, pues el autor es Santiago Alba Rico, un filósofo. Y está vivo. Que os guste:

un pensamiento para construir un castillo:

"En un sentido, la subjetividad es nuestra forma de ver aquello que somos; pero, en otro sentido más profundo, la subjetividad es, en realidad, la forma particular que todos tenemos de no ver lo que somos."

y una crítica -sistemática- a la vida (post,ultra,sub,re,carpeto-)moderna:

"Concebida como psiquismo (con su lucha freudiana de mitos) o como ideología (la representación necesariamente imaginaria de nuestras condiciones necesarias de existencia), la subjetividad nos impide experimentar la vertadera consistencia de nuestras vidas.

miércoles, 30 de junio de 2010

El Asterión de Borges

Vamos a darle vueltas...

La casa de Aterión

Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que ho hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, cro, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madra; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Loas enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprndiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.

Claro que no me faltan distacciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suel, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.

No sólo he imaginado eso juegos, también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes, la casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris, he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.

Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensantgriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor, Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redeentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?



El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.

-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.

José Luis Borges

domingo, 27 de junio de 2010

‘Tis better to be vile than vile esteemed



"Tuco: If I get my hand on the two hundred thousand dollars, I'll always honor your memory. I swear."

Soneto CXXI

Mejor será ser malo que malestimado,
cuando el no serlo gana de serlo condena,
perdido el justo gozo, que no al propio agrado
de uno se mide, sino por mirada ajena.
Pues, ¿a qué van los ojos de otros con veneno
a hacer guiño a los brincos de mis fantasías,
o a ser de mis miserias míseros espías,
que hagan malo a su antojo lo que estimo bueno?
No, yo soy lo que soy; y los que me reprochen,
contando están sus propias faltas en mis sobras;
puedo ir derecho, aunque ellos de través atrochen;
Sus pútridas ideas no han de hacer mis obras;
Si no es que a todo extienden esta triste ley:
todo hombre es malo, y en su mal él es el rey.



Sonnet CXXI


‘Tis better to be vile than vile esteemed,
when not to be receives reproach of being,
and the just pleausre lost, which is so deemed
not by our feeling, but by others’ seeing.

For why should others’ false adulterate eyes
give salutation to my sportive blood?
Or on my frailties why are frailer spies,
which in their wills count band what I think good?

No, I am that I am, and they that level
at my abuses reckon up their own;
I may be straight though they themselves be bevel;
by their rank thoughts my deeds must not be shown;

unless this general evil they maintain:
all men are bad, and in their badness reign.


William Shakespeare, Sonetos de Amor/ The Sonnets.

sábado, 26 de junio de 2010

A mis bastardos punkies.

"el anillo en el dedo gordo" x 20 =canción?

Sí, ayer asistí a un conciert punk.

El espectáculo fue patético, el paisaje de la juventud reunida, desalentador.

Si por alguna coincidéncia inesperadas alguno de los asistentes me leyera, quisiera deciros dos cosas.

Uno. Amor para todos, Gilipollas.

Dos. Buscaros un guía espiritual.

Yo os presto uno de los míos. El discurso de la ceremonia fin de curso en la univesidad Brandeis en el 89 con autoría de E.L.Doctorow.

-Ceremonia de fin de curso-

(…) se me ha conferido el honor de ser invitado a dirigiros la palabra, a mi, que no soy un político sino escritor, un novelista que cuenta, quisiera suponerlo, entre los "legisladores no reconocidos del mundo" según la frase de Shelley –los especialistas en literatura ya lo sabéis-, no reconocidos como los poetas, como los artistas, de hecho, los irremediables legisladores de la conciencia creada que a partir de la luchas de sus propias mentes crean poemas y relatos que contribuyen a la formación de la conciencia moral de su tiempo.
Por lo tanto, comenzaré por evocar, para que me guíe, a uno de los primeros legisladores no reconocidos, un autor de relatos, un novelista, que vivió y prosperó en la década de 1920. Se llamaba Sherwood Anderson, y en la actualidad debe su fama sobre todo a un pequeño libro de relatos sobre la vida en una pequeña localidad del interior de Estados Unidos en los albores de este siglo. Winesburg, Ohio es el título de ese libro. Algunos de vosotros quizá ya lo conozcáis. En su introducción al libro Anderson expone una teoría que denomina teoría de los mamarrachos. No se trata de una teoría científica sino de una teoría histórico-poética de lo que sucede en ocasiones a las personas cuando procuran otorgar valor y sentido a su vida.

He aquí la teoría: en el mundo que nos rodea existen muchas verdades por las que vivir, y todas son hermosas: la verdad del patriotismo, la verdad de la confianza en uno mismo, etcétera. Pero a medida que las personas avanzan y tratan de hacer de sí mismas algo de provecho, se aferran a una verdad y la convierten en su verdad prevaleciente, con exclusión de todas las demás. Y lo que ocurre, dice Anderson, es que en el momento en que una persona hace eso, o sea, que aferra una verdad con excesiva fuerza, la verdad así abrazada se convierte en una mentira, y la persona se vuelve un mamarracho.

Supongamos, por ejemplo, que sois ahorrativos y trabajáis arduamente, escatimáis, ahorráis y vivís modestamente con el fin de pagaros los estudios universitarios. Vuestra austeridad es algo bueno. Pero luego, más adelante en la vida, mucho después de que ello sea necesario, seguís sacrificándoos y ahorráis y ahorráis hasta que acumular dinero se convierte en un fin en sí mismo. Vuestra austeridad se ha transformado en una mentira. Os habéis vuelto avaros. Os habéis convertido en mamarrachos. ¿Os dais cuenta del modo en que funciona? Si, por ejemplo, vuestro patriotismo os enceguece hasta el punto de no ver todas las demás verdades éticas y morales, un por amor a la patria burláis obstáculos debidamente constituidos del poder gubernamental, violáis la ley u destruís documentos, la verdad del patriotismo se ha vuelto una mentira bajo vuestro brazo y os ha convertido en un mamarracho. O bien, tomemos la verdad de la confianza en uno mismo. Es innegablemente hermosa. Fue la verdad subyacente en toda la administración del anterior presidente, Ronald Reagan: la idea de la confianza en sí mismo, el individualismo vigoroso. ¿A quién no le gustaría valerse por sí mismo, de manera independiente y trazar su propio camino en la vida? Sin embargo, la defensa que hacía Reagan de la confianza en uno mismo lo llevó a desdeñar u olvidar otras verdades: la de la comunidad, por ejemplo, y la responsabilidad moral que todos tenemos con respecto a los menos privilegiados, así como la honda verdad de la interdependencia de todos los ciudadanos de la sociedad. Y por ello resolvió, en distintas etapas de su administración, eliminar los almuerzos escolares para niños cadenciados y los prestamos de estudios; negar el asesoramiento legal a la gente pobre y la asistencia psicológica a los veteranos de la guerra de Vietnam, así como la protección de la Seguridad Social a personas minusválidas ¿Comprendéis como funciona esta teoría?

En realidad, me aventuraría a decir que mientras Reagan inculcaba su verdad particular en la mente de todos ocupa la posibilidad de que los ciudadanos y ciudadanas no quieran trabajar para su administración si se les obliga a actuar honradamente. Y es curiosos ,puesto que en un tiempo la gente se sentía muy honrada cuando se le pedía que aportara sus conocimientos para el bien del país. Existía un ideal de servicio público, y el sacrificio financiero formaba parte de ese ideal. En la actualidad, todo el mundo en Washington da por descontado que la gente está dispuesta a trabajar por su país sólo si más tarde puede sacar provecho de ello.


(..) Tengo para mí que durante los últimos años de la vida en nuestro país –más o menos en el tiempo en que estabais en el décimo grado-, hemos presenciado una regresión nacional hacia el pensamiento basado en las ideas que guiaban al barón saqueador del siglo XIX. Eso, significa, ni más ni menos, una desconstrucción de Estados Unidos, el desmantelamiento de la esclarecedora legislación social que durante medio siglo había comenzado a brindar equidad a la existencia de la clase obrera, para conseguir en parte el terrible desequilibrio de la injusticia social y echar una mano franca a los marginados, los desvalidos, los recién llegados. Hemos presenciado cómo los ideales de la invisibilidad del entorno se sacrificaban en aras de la viles exigencias del pensamiento mercantilista el cual lo único que se ha hecho para proteger el medio ambiente ha sido lo que la industria ha considerado conveniente para ella, como si sólo corriesen peligro unos cuantos pájaros cantores y algunos pobres animales estúpidos; como si sólo se tratara de los corazones sangrantes de cuatro ecologistas selváticos y no de nuestros pulmones, nuestra piel y nuestros genes, así como de la integridad y la salud de nuestros hijos y de los hijos de nuestros hijos. Hemos conocido una nueva generación de ignorantes partidarios de las ideas innatas, convocados como si fuesen guerreros de lo primitivo libres de historietas, para hacer público el racismo y el antisemitismo encubiertos de las campañas demagógicas de los políticos conservadores de nuestro país. Y hemos presenciado, con una frecuencia cada vez más implacable, la prohibición de los libros de nuestra herencia literaria en las escuelas y bibliotecas públicas del país, como, por ejemplo, en Panama City, Florida, donde han considerado necesario eliminar obras tan peligrosas para la república como Cumbres borrascosas, Hamlet, La roja insignia del valor y, la autobiografía de Benjamín Franklin.

De manera que podemos considerar que, de hecho, hemos fracasado en nuestra época en la que al contrato social se refiere, como si en lugar de una nación justa fuésemos una confederación de estúpidos asesinos insaciables.
Así es que, en definitiva el país mismo, la idea, la virtud, la verdad de Estados Unidos, corre el peligro de tronarse un mamarracho.
Éste es algo más que quería deciros. Que hemos estado esperándoos. ¿No lo sabíais? Vuestras madres, vuestros padres, abuelas y abuelas, de hecho todas las generaciones que os anteceden os han estado observando y esperando. Porque tanto si lo sabéis como si no, aquí, en Brandeis habéis aprendido la diferencia que existe entre el pensamiento racional, el conocimiento fiel, por una parte, u los disparates intelectuales, por la otra. Y eso hace que seáis muy valiosos para nosotros, y para nuestra nación.

Y si en algún momento os ha parecido que vuestros maestros aquí presentes poseían una capacidad intelectual imponente, y yo considero que la tienen, la verdad es que ellos son itinerantes, como vosotros, han dedicado su vida a instruir a esa extraña especie tan peculiar que es el Homo Sapiens, a brindare la modesta y escasa instrucción necesaria par ala supervivencia espiritual de las generaciones que la sucederán.

Y todas las cosas tan poco prácticas que os han enseñado –unas cuantas estrofas poéticas, unas frases musicales, unas proposiciones filosóficas, así como historias antiguas, ritos y pasos de danza-, son, en realidad, tremendamente prácticas, el único medio que poseemos para defender las fronteras de una civilización que hoy se encuentra sometida a tan violento ataque.

La justificación básica de vuestra existencia reside en el hecho de que cada vida consta de un tema. Se trata de una idea literaria, el gran descubrimiento fundamental de la literatura narrativa: toda vida tiene un tema y existe la libertad humana para descubrirlo, crearla, hacerlo victorioso. Y por lo tanto, sea cual fuere el estado de la sociedad que encontréis al salir de aquí no estáis obligados a aceptar una mentiras ni a convertiros en cómplices de sus crueldades. Quizá eso sea lo que el claustro docente de la universidad intentaba deciros.
Ahora sois dueños de vosotros mismos.

Los libros que habéis reunido durante cuatro años que habéis pasado aquí constituyen un icono del ideal humanista.
Vuestras mentes brillantes, indagadoras, vivaces se hallan comprometidas en la lucha por el futuro del hombre y de una sociedad libre de extravagancias, de la estupidez y el temor.
Sí, creo que eso tal vez sea lo que quiere deciros el claustro docente de la universidad.

Quizá vosotros no os hayáis dado cuento de ello, y a nosotros nos resulte un poco embarazoso tener que decirlo, pero de buen o mal grado, e ipso facto, celebráis este día a un miembro de la civilización.

Confío en vosotros de manera absoluta. Y os felicito. Desde lo alto de este estrado tengo que deciros que os encuentro a todos hermosos. Vuestras familias, estoy seguro de ello, se sienten orgullosos de vosotros, vuestros profesores están orgullosos de vosotros, La universidad Brandeis está orgullosa de vosotros, y permitidme que os diga, como un orador itinerante que soy, que resulta que también yo me siento orgulloso de vosotros. Que Dios os bendiga a todos.


Ceremonia de fin de curso– E.L. Doctorow (1989)

En Poetas y Presidentes: Ensayos Seleccionados, 1977-92.

fotos: Sherwood Anderson y Edgar Lawrence Doctorow

martes, 22 de junio de 2010

reflexión Teatro de escaparate


Daniel Fermani es un consagrado hombre de teatro. Y tiene la visión de que el teatro debe ser pensado y no solo actuado. Encontré sus reflexiones en la revista La Voragine, #26 Mayo 2010, y quiero compartir un esquema de sus pensamientos en ella. Destinado solo, a quien pueda interesar.

Un postulado.
Es innegable el proceso de metamorfosis permanente, de evolución y de generación de energía que caracterizan al arte y a su aprendizaje.

Una crítica contemporánea.

El arte como producto de una vida dedicada al estudio, la investigación, la experimentación y la contemplación, ha pasado a ser un mito del pasado lejano tan inalcanzable como obsoleto, tan frágil como la inmortalidad de Aquiles.

Una declaración de intenciones.

Los que nos dedicamos al arte tenemos la misión de resistir y devolverle su propiedad de consecuencia de una maduración y una búsqueda intelectual y espiritual que lleva no menos del término de una vida para mostrar sus frutos.

Una declaración de metodología.

Tenemos que plantearnos hasta qué punto podemos ser artistas sin las herramientas intelectuales que nos lleven a la maduración de conceptos y a la síntesis de conocimientos que nos permitan crear arte.

La discusión.
Discernir hasta qué punto el arte puede nacer de una cultura rápida y ocasional, como es la que proporcionan los populares “talleres” de todas las disciplinas.

Una crítica reflexiva.
Pero muy diferente es el caso de los aspirantes a artistas, que muy a menudo hipnotizados por este juego de espejos de los talleres, olvidan por completo la necesidad de un estudio sistemático y de una investigación permanente en una misma línea para asegurarse una plataforma cultural que les permita una profunda especialización o un camino hacia la creación.

Un conclusión.

La influencia de la sociedad consumista y materialista no permite a nadie escapar de sus cánones de superficialidad y generación espontánea. No casualmente vemos por la televisión que todo personaje de moda, sea hombre, mujer, travestí, transexual, etc., es denominado inmediatamente “artista” a su segunda aparición ante las cámaras.
El arte es otra cosa. Está íntimamente vinculado con la filosofía, porque se genera en el pensamiento antes que en otro lugar, y en el enriquecimiento de ese pensamiento a través de una reflexión que en ambos casos lleva a la búsqueda y conocimiento de sí mismo para explicar la existencia y la sociedad. En ambas disciplinas se lucha contra la muerte: en la Filosofía a través de una estructura lógica del pensamiento y sus intuiciones; en el arte a través de manifestaciones creativas que tienden a perdurar más que sus mismos artífices.

-FIN DEL ESQUEMA- Obviando que seleccionar es ya interpretar, no quiero sacar conclusiones, creo que quizás sería demasiado teorizar, preferiría encontrar el espacio común donde poder hacer como dice Fermaní "filosofía".

Y, last but not least, otro texto de Daniel Fermaní que encontré en el blog Salto al vacío. Sinopsis, se pregunta si en la sociedad informacional el teatro debería no existir, si supone un tormento obligar a personas en sus butacas a ver a otras personas de carne y hueso en el escenario. ¿existe un modo de adecuar el teatro a este mundo y a esta época, o seguiremos insistiendo en un arte que parece perimido en esta estructura socio-político-económico-cultural?
Artículo completo "El teatro y la repugnancia".

Saludos!