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miércoles, 28 de julio de 2010

All thy world's a stage.

Todos dicen que la vida es un escenario. Pero la mayoría de las personas no llegan, al parecer, a obsesionarse por esta idea, o, al menos, no tan pronto como yo. Al finalizar mi infancia estaba firmemente convencido de que así era, y que debía interpretar mi papel en ese escenario sin revelar jamás mi auténtica manera de ser. Como esa convicción iba acompañada de una tremenda ingenuidad, de una total falta de experiencia, pese a que existía la constante sombra de una duda en mi mente que me hacía sospechar que quizá no estuviera en lo cierto, lo indudable es que consideraba que todos los hombres enfocan la vida exactamente como si de una representación se tratara. Creía con optimismo que tan pronto como la interpretación hubiera terminado bajaría el telón y que el público jamás vería al actor sin maquillar. Mi presunción de que moriría joven era otro factor que colaboraba a mantener esa creencia. Sin embargo, con el paso del tiempo, ese optimismo, o, mejor dicho, ese sueño en vigilia, concluiría en una cruel desilusión.

¿Os cuento cómo sigue su vida? Yukio Mishima, "Confesiones de una máscara" (P107). No lo léan sin duda ni lugar a postas'

Shakespeare escribió mucho antes que todo el mundo es un escenario. Así pues, dudo. (¿luego actuo?). Yo sólo estoy confundido.

martes, 22 de junio de 2010

reflexión Teatro de escaparate


Daniel Fermani es un consagrado hombre de teatro. Y tiene la visión de que el teatro debe ser pensado y no solo actuado. Encontré sus reflexiones en la revista La Voragine, #26 Mayo 2010, y quiero compartir un esquema de sus pensamientos en ella. Destinado solo, a quien pueda interesar.

Un postulado.
Es innegable el proceso de metamorfosis permanente, de evolución y de generación de energía que caracterizan al arte y a su aprendizaje.

Una crítica contemporánea.

El arte como producto de una vida dedicada al estudio, la investigación, la experimentación y la contemplación, ha pasado a ser un mito del pasado lejano tan inalcanzable como obsoleto, tan frágil como la inmortalidad de Aquiles.

Una declaración de intenciones.

Los que nos dedicamos al arte tenemos la misión de resistir y devolverle su propiedad de consecuencia de una maduración y una búsqueda intelectual y espiritual que lleva no menos del término de una vida para mostrar sus frutos.

Una declaración de metodología.

Tenemos que plantearnos hasta qué punto podemos ser artistas sin las herramientas intelectuales que nos lleven a la maduración de conceptos y a la síntesis de conocimientos que nos permitan crear arte.

La discusión.
Discernir hasta qué punto el arte puede nacer de una cultura rápida y ocasional, como es la que proporcionan los populares “talleres” de todas las disciplinas.

Una crítica reflexiva.
Pero muy diferente es el caso de los aspirantes a artistas, que muy a menudo hipnotizados por este juego de espejos de los talleres, olvidan por completo la necesidad de un estudio sistemático y de una investigación permanente en una misma línea para asegurarse una plataforma cultural que les permita una profunda especialización o un camino hacia la creación.

Un conclusión.

La influencia de la sociedad consumista y materialista no permite a nadie escapar de sus cánones de superficialidad y generación espontánea. No casualmente vemos por la televisión que todo personaje de moda, sea hombre, mujer, travestí, transexual, etc., es denominado inmediatamente “artista” a su segunda aparición ante las cámaras.
El arte es otra cosa. Está íntimamente vinculado con la filosofía, porque se genera en el pensamiento antes que en otro lugar, y en el enriquecimiento de ese pensamiento a través de una reflexión que en ambos casos lleva a la búsqueda y conocimiento de sí mismo para explicar la existencia y la sociedad. En ambas disciplinas se lucha contra la muerte: en la Filosofía a través de una estructura lógica del pensamiento y sus intuiciones; en el arte a través de manifestaciones creativas que tienden a perdurar más que sus mismos artífices.

-FIN DEL ESQUEMA- Obviando que seleccionar es ya interpretar, no quiero sacar conclusiones, creo que quizás sería demasiado teorizar, preferiría encontrar el espacio común donde poder hacer como dice Fermaní "filosofía".

Y, last but not least, otro texto de Daniel Fermaní que encontré en el blog Salto al vacío. Sinopsis, se pregunta si en la sociedad informacional el teatro debería no existir, si supone un tormento obligar a personas en sus butacas a ver a otras personas de carne y hueso en el escenario. ¿existe un modo de adecuar el teatro a este mundo y a esta época, o seguiremos insistiendo en un arte que parece perimido en esta estructura socio-político-económico-cultural?
Artículo completo "El teatro y la repugnancia".

Saludos!

sábado, 22 de mayo de 2010

Teatraviesas. Teatro del Oprimido o como subvertir el estatuto de público.


Quiero hablar de un espectáculo teatral al que asistí ayer en Sabadell. Se trata de “Lara al Cercle” de la compañía Teatraviesas GTO.

Primero decir que es un espectáculo teatral muy próximo y con mucha fuerza, y las sinergias creadas en el escenario llegan al público con naturalidad y frescura tal cual la historia te hablase personalmente. Especialmente Felicidades "Lara"! y Felicidades "Carlos"! Habéis hecho de los protagonistas dos personas que podrían habitar en el corazón de muchos. Y puede, como me pasa a mí, que su recuerdo -su humanidad, sus errores y el atolladero emocional que les hace al final infelices- nos servirá a muchos de los presentes a conseguir otro enfoque y otras vías de solución cuando lo necesitemos si es que ya no lo ha hecho.

La obra ha sido también mi primer contacto con del teatro del oprimido, una formato teatral creado por Augusto Boal, dramaturgo y pedagogo brasileño. Augusto Boal dejó este mundo hace poco más de un año habiendo recibido tres meses antes el reconocimiento de “Embajador Mundial del Teatro” por la UNESCO.

Quiero desde aquí reivindicar este instrumento social que es el teatro del oprimido. Me ha sorprendido gratamente más allá del hecho teatral, me ha parecido el acto político más real y sincero al que he asistido en mucho tiempo.

Me explico recogiendo una cita de Brecht, pionero del teatro social y influencia directa del teatro del oprimido:
“We need a type of theatre which not only releases the feelings, insights and impulses possible within the particular historical field of human relations in which the action takes place, but employs and encourages those thoughts and feelings which help transform the field itself.”

Transformar el campo y, también, renovar los significantes del espectáculo. Cabe reconocer desde el principio cuanto inseparable es el hecho representado en la cultura contemporánea. Y para esto hace ponernos en proceso de aceptar el estatuto de público con el que nos relacionamos con las informaciones del mundo que nos rodea y es necesario para superar este constructo sin distancia que es la industria cultural y del entretenimiento.

Creo que hace falta en este mundo mediado y lejano cuanto más teatro del oprimido mejor.

En intenciones y de facto hace falta resistirse más a no querer ya hacer el mundo mejor, hace falta repensar las interpasividades del ciudadano-público (Zizek- ¿Quieres reír por mí, por favor?), para cuestionar a los presuntos “Gran Otro” de los medias.
“En el arreglo interpasivo, yo soy pasivo a través del Otro; yo accedo al Otro el aspecto pasivo (de gozar), ya que puedo permanecer activamente comprometido, yo puedo trabajar más horas con menos necesidad por las actividades “improductivas”, como el ocio o el duelo”

Y yo añadiría con las actividades serias, en la acepción de seriedad en tanto que la libertad exige decidirse y descartamos libertades porque nos exigirían seriedad, como tomar posición respecto a conflictos que solo pueden llegar al Gran Otro en forma de ficciones cerradas imposibles de habitar por la distancia y la seguridad autocomplaciente de las pantallas.

Con el teatro del oprimido el público se descubre oprimido por el tema de la obra y también por el formato del espectáculo. Con las formas del teatro del oprimido, el teatro del periódico, el teatro foro, el teatro invisible, la acción directa, se busca la dignidad del individuo. Y restableciendo el régimen del público-representación se busca la dignidad de la voz de cada persona y la importancia de los obrares individuales.

Hace falta también resistir a no dar la cara y no decidir cuando vemos una injusticia, hacen falta más personas ahí donde hacemos de público, hace falta resistir a no pensar y a no creer que el arte puede empezar una pequeña revolución ahí donde se hace y resistir a pensar por cuenta propia y mirando a los ojos. Y, sobretodo, se necesita teatro del oprimido para hacer más ciertos los conflictos que se esconden en el televisor y en los periódicos y se necesita empezar la sociedad y la cultura con cada obra y hacer escuchadas cada una de nuestras voces para que no quede ninguna duda en el silencio cuando no queremos que haya.

Tiene pleno sentido para la política como gestión de lo público. Para actuar en comunidad y resistir a la naturaleza de la democracia a la que se refiere Roal Dahl:
“La democracia no implica por tanto una elevada participación de los individuos… la democracia implica que los pobres y los que no están educados se excluyan por sí mismas a causa de su pasividad”

Y aunque me produzca alergia la palabra educación, se ha de revindicar como el cambio mismo de reglas del dialogo social.

En el espectáculo de “Lara al Cercle” de la compañía Teatraviesa GTO, se ha podido dar una revolución. Como ha pasado en el teatro-foro, las fuerzas latentes del público, sus opiniones y soluciones personales se han apropiado del espacio común, no del mando a distancia, sino del ágora y el juego, redescubriendo la condición de viva de las opiniones plurales de los otros asistentes y subvirtiendo así la etiqueta de sociedad del espectáculo mediada y pasiva.

Cogiendo la palabra e incluso el escenario, el público y las personas que hemos participado porque queríamos opinar -luego decidirnos- ante este conflicto tan presente –las relaciones destructivas y los roles de género aprendidos- con el que quizás nunca habíamos pensado de esta forma o no nos habían sentido motivados para comprometernos más allá de nuestro salón, círculo de amistades o nuestra butaca.

En fin, Ánimos, seguid trabajando, vuestra obra ha estado viva, y es merito de los actores y también del guión que nos ha permitido al público la posibilidad de buscar la dignidad comprometida con la comunidad de cada uno de nosotros.
Muchas gracias y muchos ánimos con vuestros proyectos futuros.

La web del grupo Tetraviesas GTO para ver sus obras.
Para conocer más del teatro del oprimido, la web.
Audio de Augusto Boal sobre el teatro del oprimido, en francés.
La cita de Slavoj Zizek es parte del texto disponible online ¿Quieres reír por mí, por favor?
La cita de Roal Dahl es recogida por Santiago Lopez Petit en “El retorno de la política”, y corresponde a “A preface to democratic theory” Chicago (1956), pág.81.